(Buenos Aires).- > “Celebro el compromiso asumido por la profesional, no sin antes dejar de señalar que la presentación que antecede se ha hecho pública”, afirmó Adrián Jorge Hagopián. La frase expuso la contradicción que, para el magistrado, tuvo la presentación de Elba Marcovecchio: el escrito pedía reserva sobre la causa de Wanda Nara y Mauro Icardi, pero ya se había hecho público. Martín Candalaft dio a conocer la respuesta del juez el 8 de septiembre en DDM (América TV), programa conducido por Mariana Fabbiani.
Elba Marcovecchio y Ana Rosenfeld habían protagonizado un enfrentamiento durante el programa de Mirtha Legrand. Después de ese cruce, ambas asumieron el compromiso de mantener en reserva los detalles del expediente y evitar nuevas declaraciones públicas sobre la disputa de la expareja. En la presentación judicial, Elba Marcovecchio dejó asentado: “Petitorio: se deja expresa la constancia del compromiso asumido, se prohíba a los letrados de la parte actora a dar notas, entrevistas y comentar en los medios masivos de comunicación los expedientes de las partes y se interponga estricta reserva”.
La presentación judicial reclamó que los letrados de la parte actora dejaran de dar notas, entrevistas o comentarios sobre los expedientes en los medios de comunicación. El pedido también incluía una estricta reserva de la información vinculada con la causa. Hagopián relacionó esa confidencialidad con la posibilidad de alcanzar acuerdos y proteger a las menores: “Solo se encontrará la paz de llegar a acuerdos y se cuidará efectivamente a las niñas, en el silencio de la privacidad que da la reserva”.
El foco del juez Hagopián: el estado de las niñas
El juez Hagopián cuestionó que las partes y sus abogadas estuvieran concentradas en los reclamos económicos, los incumplimientos y las multas. En su respuesta, sostuvo: “Las partes y las letradas parecen encontrarse enfocadas en la cuestión patrimonial, en denunciar continuos incumplimientos, y solicitar que se efectivicen multas, en lugar de hacer un análisis profundo respecto del estado en el que se encuentran las niñas”. El magistrado puso así el eje en la situación de las hijas de Wanda Nara y Mauro Icardi.
La crítica del magistrado también alcanzó la actitud de los progenitores frente al conflicto familiar. Hagopián expresó: “No existe entre ellos el mínimo grado de autocrítica y reflexión del por qué se llegó a esta situación dañina. Y nociva a punto tal de exponer a sus hijas a tanto dolor y angustia”. Además, reclamó un cambio de postura de los adultos y de las letradas: “Las partes y las letradas deberían tener una actitud superadora y reflexiva en procura de revertir la desafortunada situación que viven las menores por exclusiva responsabilidad de sus adultos responsables”.
El informe elaborado por la licenciada Fernanda Mattera el 20 de agosto alertó sobre maltrato emocional hacia las menores y recomendó determinadas medidas. Martín Candalaft explicó que, para el juez, los adultos no habían considerado esas sugerencias: “Frente a ese informe, alarmante por cierto, dice el juez, dado que se indica el maltrato emocional en el que se encuentran inmersas las mismas, ninguna consideración han efectuado tendiente a llevar a cabo las sugerencias allí indicadas”. Las menores involucradas son Francesca e Isabella Icardi.
La resolución también vinculó los incumplimientos de las órdenes judiciales con la situación de vulnerabilidad de las niñas. Hagopián señaló: “El incumplimiento reiterado y recíproco de las órdenes judiciales revela la imposibilidad de los progenitores de anteponer las necesidades de sus hijas a sus conflictos personales, colocando a las niñas en un estado de vulnerabilidad que exige que tomen las medidas necesarias para velar por sus intereses”. El juez dejó planteada la necesidad de adoptar medidas que prioricen sus intereses mientras continúa el conflicto judicial.