(Buenos Aires) Teresa Costantini rompió el silencio tras meses de avanzar en la Justicia con un comunicado y una entrevista en los que acusó a su exmarido, Eduardo Costantini, de querer “suprimir su historia” al exigirle que deje de usar su apellido y tramitar la nulidad del matrimonio religioso que compartieron durante 28 años.
El conflicto salió a la luz cuando se conoció que el fundador del Malba inició una demanda para impedir que su exesposa continúe utilizando el apellido Costantini, con el que desarrolló su carrera artística durante más de tres décadas. A eso se sumó un pedido de nulidad del matrimonio religioso que mantuvieron durante casi 30 años y del que nacieron cinco hijos, una decisión que abrió una fuerte disputa familiar y judicial.
El apellido, explicó la cineasta, no fue una elección sino una imposición legal y cultural al casarse a los 17 años. Con el paso de las décadas, ese nombre se convirtió en su sello profesional. “Lo uso porque es quien soy”, afirmó, y remarcó que firma sus películas, obras, guiones y la fundación que creó. Lleva casi 60 años siendo Teresa Costantini.
La controversia escaló cuando, en diciembre de 2025, su exmarido inició dos acciones judiciales: una para impedirle seguir usando el apellido y otra para anular el matrimonio eclesiástico. “Me llegó un WhatsApp con el pedido de la nulidad del matrimonio religioso. Fue muy fuerte, fue durísimo”, contó sobre el momento en que se enteró. El golpe, dijo, no fue solo personal: también fue un shock para sus cinco hijos.
En el centro del pedido de nulidad, Costantini denunció que la demanda invoca una “falta de madurez” al momento de casarse. La actriz y directora refutó ese argumento con el recorrido que hicieron juntos: “28 años. Fue un muy buen matrimonio. Fui feliz y sé que lo fuimos”. Recordó que a los 25 años renovaron los votos religiosos y que criaron a sus cinco hijos. “Si eso es inmadurez, resulta difícil imaginar qué forma podría tener la madurez”, planteó.
El “efecto Streisand” y la acusación más dura
Bajo el título Teresa Costantini y el efecto Streisand, la cineasta publicó un documento en el que explicó por qué decidió hacer público el enfrentamiento. Allí lanzó su definición más filosa contra Eduardo Costantini:
“No hay en todo esto una preocupación legítima por el uso indebido de un apellido. Hay una intención manifiesta de suprimir mi historia. Y suprimir mi historia es, en el límite, negar mi existencia. Eso es lo que no puedo dejar pasar en silencio.”
Sus hijos también tomaron partido en el conflicto. Teresa reveló que la impulsaron a pelear: “Mis hijos dicen que pelee, que no tiene lógica”. Su hija Mariana Costantini publicó un mensaje que su madre citó en la entrevista: “papá, ¿dónde estás? Te extrañamos”. La directora reconoció que ese abrazo familiar y la reacción pública le dieron un valor enorme.
Eduardo Costantini no hizo declaraciones sobre las acusaciones de su exesposa. Teresa, por su parte, prefirió mantenerse serena y confió el desenlace a sus abogados: “Está todo en manos de los que saben y saben lo que hay que hacer. Mi ideal es que se termine de una vez, pero eso no depende de mí”. Cerró su comunicado con una frase que dejó en claro su postura: “Soy Teresa Costantini. Y pese a quien le pese, lo seré hasta el último de mis días”.