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Farándula

La reacción de Sol Abraham al ganar Gran Hermano con más de 30 millones de votos

La tucumana se impuso con más del 51% de los votos y dejó a la uruguaya en el segundo puesto.

(Buenos Aires).- “¡Jaque mate!”. Así celebró Sol Abraham su consagración como ganadora de Gran Hermano Generación Dorada, al imponerse en la final del miércoles 16 de septiembre con el 51,8% de los votos frente al 48,2% de Yipio, sobre un total de más de 30 millones de sufragios, una cifra récord para el reality de Telefe.

Pocos minutos antes de las 23:30, Santiago del Moro anunció su nombre en vivo y la tucumana se quebró en llanto entre gritos de felicidad. Ingresó al estudio de brazos abiertos, con una tribuna que coreaba su nombre y con “Don’t stop me now” de Queen de fondo. “No puedo creerlo”, le dijo al conductor al abrazarlo, mientras él la contenía con un “te felicito, guapa”.

Antes de abandonar la casa como vencedora, la jugadora dirigió sus palabras a la voz del programa: “Gracias por recibirme en tu casa y por permitirme ver ese ojo y saber que estaba en el lugar correcto jugando al mejor ajedrez de toda mi vida”, expresó entre lágrimas. En esa misma línea, había resumido su emoción antes de salir: “Estoy muy emocionada, estoy temblando. Gracias gente. Gracias Gran Hermano por invitarme y permitirme jugar el mejor ajedrez de mi vida. Todo el esfuerzo y el sacrificio valió la pena”.

Uno de los momentos más esperados llegó cuando se encontró con su trofeo, al que no pudo levantar porque la entrega oficial será recién este jueves. “¡Es mío!”, exclamó, mientras lo rodeaba con los brazos y le daba un beso. Frente a ella, Yipio asimilaba el segundo puesto: la uruguaya, que llegaba como favorita en las encuestas previas en redes con más del 50% de intención de voto, felicitó a su rival y dejó la casa con sentimientos agridulces.

El camino hasta el título

La victoria de Sol Abraham cerró una temporada de 206 días, en la que estuvo 174 dentro de la casa, y la consagró entre los 43 participantes que arrancaron el reality. No fue un camino lineal: en esta edición fue elegida para un intercambio con La Casa de los Famosos, de la que volvió, y luego fue expulsada por Gran Hermano porque expresaba constantemente que extrañaba a su hija. Después reingresó gracias a un Golden Ticket y, desde ese momento, adoptó un perfil confrontativo que la llevó a estar nominada semana a semana, aunque también a ser la jugadora con más versus de placa ganados de la edición.

Su alianza más firme fue con Cinzia Francischiello, con quien llegó a casarse dentro de la casa. El título también tiene un peso histórico: es la segunda vez que participa del programa, al que volvió buscando su revancha tras su paso por una edición anterior, y su consagración marcó que una mujer volviera a ganar Gran Hermano Argentina 19 años después del título de Marianela Mirra en 2007.

El premio para la campeona es de 70 millones de pesos, una vivienda prefabricada y un reintegro de gastos realizados con tarjeta de crédito mediante una billetera virtual. Yipio se llevó 20 millones de pesos y otra casa, mientras que el tercer puesto, que fue de Charlotte Caniggia, recibirá 10 millones de pesos. La entrega oficial del trofeo a Sol Abraham está prevista para este jueves.

Sol Abraham