(Buenos Aires).- “Qué lindo encontrarnos anoche en Bahía Blanca con #JuanSánchez. Me puso en el mapa cuando tenía 11 años diciendo que le gustaba mi trabajo. Ayer me mostró sus dibujos y diseños: ¡Me gusta, Juan Sánchez!”, escribió Liniers en una publicación de Instagram que selló el reencuentro con el joven que, más de una década atrás, se había convertido en un fenómeno viral justamente por declarar su admiración por el historietista.
El encuentro entre el creador de Macanudo y Juan Sánchez ocurrió la noche del 8 de julio de 2026, en el marco de la gira que Liniers comparte con Kevin Johansen. Ese miércoles, la dupla se presentó en el Teatro Don Bosco de Bahía Blanca y, entre el público, estaba el joven de 21 años que durante años buscó mantener un perfil bajo, alejado de la fama repentina que le dio internet.
El origen del fenómeno viral
La historia se remonta a 2015, cuando Sánchez tenía 11 años y un móvil de Telenoche lo entrevistó en su Bahía Blanca natal. Con total naturalidad, el chico respondió “me gusta el arte” y mencionó a Liniers como uno de sus referentes. Lo que vino después fue un aluvión: el fragmento de la nota se viralizó, pero también lo expuso a burlas y comentarios crueles. “Había palabrotas, ‘put…, trol…’. Había otros mensajes que se notaba que tenían preparación un poco más adulta: ‘Debe ser autista’, ‘debe tener Asperger’. No podés bardear a un pibe”, recordó en su momento la madre de Juan, que tomó la decisión de blindarlo ante la exposición y el ciberacoso.
Lejos de abandonar el camino que expresó frente a cámara, Sánchez se formó en la carrera de Ilustración y hoy sigue vinculado al dibujo y el diseño. Durante el reencuentro, le mostró a Liniers sus trabajos y recibió la aprobación de quien siempre consideró un ídolo. “Ayer me mostró sus dibujos y diseños”, destacó el historietista, orgulloso de que aquella devoción infantil se haya convertido en una vocación sostenida.
Con los años, Juan Sánchez aprendió a poner el fenómeno viral en perspectiva y a correrse del lugar al que otros lo intentaron reducir. En una entrevista reciente, explicó: “No es una parte tan sustancial en mi vida. Sé que el video tuvo fama, pero el impacto en la vida diaria fue mínimo”. También se encargó de marcar distancia respecto a su propia historia como bandera de lucha contra el ciberbullying: “Debería concientizarse sobre este asunto, pero no conmigo, no soy emblema de la situación universal con el asunto del ciberbullying”, sostuvo.
Sánchez no se considera famoso —“Si fui famoso, no me di cuenta. No sé si me consideraría famoso”, dijo— y prefiere que no lo encasillen en la imagen que dio vueltas durante una década en redes sociales. “No soy quien era y es medio como una molestia que todo el mundo base su percepción de mí en quien era hace 10 años”, aseguró el joven, que apareció una sola vez en televisión y nunca buscó la notoriedad que le llegó de golpe.
A más de diez años de aquella entrevista que marcó a una generación de usuarios de internet, la frase “me gusta el arte” encontró un cierre simbólico en ese encuentro en Bahía Blanca. Hoy, Juan Sánchez continúa viviendo en su ciudad, dedicado al dibujo y el diseño, con el reconocimiento explícito del artista que admiró desde los 11 años.
