(Buenos Aires).- “Te extraño”. Con esa sola frase y un emoji de corazón roto, Benicio Guyot, el hijo de Ernestina Pais, volvió a homenajear a su madre en redes sociales este 9 de julio, apenas unas horas después de que la Justicia confirmara que la conductora no tenía alcohol ni drogas en sangre al momento del accidente que le costó la vida.
El informe toxicológico llegó este jueves a la Fiscalía de San Isidro y determinó que Pais, de 54 años, no había consumido alcohol ni sustancias al momento de ser embestida por una formación del Tren de la Costa, hace 13 días. Rodrigo Alegre difundió la conclusión del estudio: “El informe toxicológico determinó que no hay presencia de alcohol ni sustancias en sangre”. La pericia despejó las especulaciones que circularon tras la muerte de la periodista.
El homenaje de Benicio Guyot se produjo después de una noche con un fuerte valor simbólico para él: el miércoles se presentó por primera vez en un escenario teatral. La elección no fue casual. El teatro fue un espacio que su madre habitó durante años de carrera y al que él decidió volver para reencontrarse con su memoria.
En su cuenta de Instagram, el joven de 22 años compartió un collage de dos fotos junto a Ernestina tomadas en distintas etapas de su infancia. Las imágenes congelaron las sonrisas y miradas de complicidad que construyeron a lo largo de los años. Sobre la foto, Benicio Guyot escribió: “Te extraño”.
No fue la primera vez que usó las redes para recordarla. Apenas se conoció la noticia de la muerte, publicó una extensa carta en la que reconstruyó el vínculo que los unía con una honestidad sin adornos. “Hay cosas que me encantaría decirte que se las llevará la eternidad. Hay momentos dentro de mí que mi cerebro jamás olvidará”, arrancó en aquel mensaje.
En esa despedida íntima, Guyot confesó: “Yo era tu todo y aunque me costaba admitírtelo y quizá nunca lo hice, vos el mío también”. También subrayó la autenticidad de la conductora: “Nunca pretendiste ser algo que no eras. Siempre tuviste pasión por todo lo que hiciste, algo que muchos mueren sin sentir y vos lo hacías con toda plenitud”.
“Tu ida no es como una común. Me aparecés en la tele, en las noticias, en los foros. Escapar esta pérdida va a ser difícil”, escribió entonces, consciente de la dimensión pública del duelo. Y cerró con una promesa que todavía resuena: “Con esa sonrisa de cachete a cachete que podía iluminar hasta la habitación más oscura, te voy a recordar. Con esa carcajada que se escuchaba desde la otra punta de la casa, te voy a recordar. Con esas ansias de verme bien a pesar de todos mis errores, te voy a recordar. Con esa niña que vivía en tu interior, te voy a recordar”.
