(Buenos Aires).- Lionel Messi despidió este domingo a su padre, Jorge Messi, en una ceremonia íntima y privada que se realizó en el cementerio El Prado, en la localidad de Pérez, departamento de Rosario. Acompañado por su esposa Antonela Roccuzzo y sus hermanos Matías y Rodrigo Messi, el futbolista participó del sepelio que se llevó a cabo con un hermetismo absoluto.
La Policía de Santa Fe desplegó un estricto operativo de seguridad en todo el predio y ordenó la prohibición total del uso de drones para preservar la intimidad de la familia. La ceremonia fue privada y sin acceso para la prensa, con vallados y custodia en todos los accesos.
Lionel Messi y su familia habían llegado a Rosario en avión para darle el último adiós a Jorge. Dentro del cementerio, se lo vio al capitán de la Selección argentina caminar junto a los suyos durante la despedida, en una de las postales más fuertes de la jornada.
Al finalizar la ceremonia, Messi, Roccuzzo y sus hermanos abandonaron el predio bajo un fuerte operativo de seguridad. Los familiares se retiraron en completo silencio, sin hacer declaraciones, mientras los móviles policiales escoltaban la caravana.
En la puerta del cementerio, amigos y fanáticos del fútbol dejaron mensajes de afecto y ofrendas florales. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) también hizo llegar un arreglo floral con una sentida dedicatoria para acompañar al capitán argentino en su dolor. Las ofrendas en Pérez se multiplicaron a lo largo del día con carteles, camisetas y banderas que honraban la figura del padre del ídolo rosarino.
El tributo se replicó en otros puntos emblemáticos de Rosario. En la casa natal del barrio La Bajada, sobre la calle Estado de Israel, seguidores colgaron banderas y carteles de aliento, mientras que en el Club Abanderado Grandoli —el potrero donde Jorge Messi impulsó a Lionel en sus primeros pasos como futbolista— se acumularon las muestras de cariño. Vecinos del barrio La Bajada se acercaron a la prensa para recordar a Jorge y reconstruir los años en que la familia Messi forjó su historia en la zona sur de la ciudad.
Newell’s Old Boys exhibió su bandera a media asta en señal de duelo en su predio, y la fachada del sanatorio de Rosario donde Jorge Messi permaneció internado hasta su fallecimiento también se convirtió en un punto de homenaje espontáneo. La ciudad entera amaneció con muestras de respeto: banderas a media asta, crespones negros y mensajes de apoyo que reflejaron el pesar colectivo por la pérdida del patriarca de la familia más emblemática del fútbol rosarino. Entre el hermetismo del sepelio y el silencio de las calles, la familia Messi le dio el último adiós a Jorge en la intimidad más absoluta.

