(Buenos Aires).- > “Les decían que se quedaran a un costado de la sala, que no hablaran y que ni siquiera hicieran contacto visual mientras Meghan se sentaba allí y revisaba todo”, explicó un informante anónimo. Meghan Markle habría impuesto esa condición durante entrevistas para puestos de limpieza y tareas domésticas, mientras evaluaba los antecedentes de los postulantes. La versión se refiere a situaciones ocurridas durante la búsqueda de personal para su entorno privado.
El informante sostuvo que la forma de entrevistar de Markle “era extremadamente grosera”. También afirmó que los candidatos para puestos de limpieza o de empleadas domésticas tenían prácticamente prohibido hablar con ella. El relato no precisa si esas entrevistas habrían ocurrido en California, en el Reino Unido o en ambos lugares.
Los postulantes, de acuerdo con la descripción, debían entregar sus currículums y quedarse callados mientras Markle revisaba el material. La mujer aparentemente no hacía preguntas y se limitaba a leer el antecedente laboral de cada persona. “Los miraba de arriba a abajo y luego simplemente les decía que se podían ir”, describió el informante.
La repercusión entre el personal doméstico
Las situaciones habrían sido numerosas y, según el informante, esa forma de tratar a los candidatos le habría dificultado conseguir empleados tanto en California como en el Reino Unido durante los primeros años de su matrimonio. El mismo informante afirmó: “Esto le pasó a tanta gente que la noticia se extendió rápidamente entre el personal doméstico. La gente recuerda cómo la trataron, y hay muchos que simplemente no querrían ponerse en esa situación y trabajar para ella ahora”.
Meghan Markle y el príncipe Harry se mudaron a California en 2020, después de renunciar a sus funciones como miembros de alto rango de la familia real. En ese estado criaron a sus hijos Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5. La información sobre las entrevistas no establece en qué lugar se habría producido cada episodio.
El miércoles pasado, 26 de agosto de 2026, los cuatro integrantes de la familia regresaron al Reino Unido en un avión privado que partió desde California y aterrizó al mediodía en el aeropuerto de Birmingham. El viaje se produjo después de que el príncipe Harry y Meghan Markle visitaran las playas de Australia en abril de 2026.
La posición de los duques dentro de la Corona británica ya no es la que tenían antes de dejar sus roles. Harry y Meghan no volverán a tener tareas relacionadas con la Corona británica y continuarán con sus negocios independientes, tal como se había dispuesto cuando vivía la reina Isabel II. Sus actividades seguirán, por lo tanto, por fuera de las funciones oficiales de la familia real.