(Buenos Aires).- “Si Occhiato te cagó, no vuelvas. Y si volvés, tanto no te cagó”, lanzó Marina Calabró en su columna de El Observador. La periodista salió al cruce de los rumores que ubican a Florencia Peña otra vez en Luzu TV, el canal de streaming de Nicolás Occhiato, y cuestionó la coherencia entre las duras denuncias públicas de la actriz y la negociación que hoy estaría en marcha.
Marina Calabró recordó el llanto de Peña en cámara y lo contrastó con el posible regreso. “Me parece que Florencia Peña se desangró llorando y se desencajó para ir, darse vuelta y terminar negociando con Occhiato”, disparó.
La periodista también puso el foco en la cifra que trascendió sobre un supuesto reclamo económico contra el canal. “O le generaron un daño que implica un resarcimiento de 500 mil dólares o se juntan a tomar un café y vuelve a Luzu mañana. Una de las dos cosas es mentira”, planteó.
La coherencia puesta en duda
Para Marina Calabró, la actriz no puede sostener al mismo tiempo un pedido de resarcimiento millonario y una vuelta sin condiciones. “Si Florencia hubiera tenido la convicción de que Occhiato fue injusto y ella se comió todo el hate, no me parece digno que se dé vuelta y vuelva a Luzu. Entonces hizo bien Marley en no inmolarse por ella. Esa es mi humilde mirada”, afirmó.
En esa línea, analizó la posición que tomó Marley cuando fue consultado sobre el conflicto semanas atrás. “Marley nunca cruzó el cuerpo por nadie, Flor Peña siempre lo cruzó por él. Lo que digo es: si se iban a terminar arreglando para volver a Luzu, no hacía falta que Marley cruce el cuerpo por ella”, sostuvo.
Sobre el cierre, Marina Calabró reflexionó sobre la falta de coherencia en el ambiente del entretenimiento. “Es un medio donde nadie sostiene ni sus propios enojos ni sus propias posiciones de dignidad. Los que vimos llorar a Florencia nos preguntamos cómo es que vuelve si Occhiato supuestamente la cagó”, concluyó.
Mientras las versiones de una reconciliación laboral siguen circulando, las declaraciones de Marina Calabró dejan abierto el interrogante sobre cuál de las posturas de Florencia Peña es la verdadera.