(Buenos Aires).- “Me chupa un reverendo huevo lo que fue. Yo lo único que sé es que él no está más y me chupa un huevo si fue un atentado”, dijo Michelle, la mamá de Gaspar “Gaspi” Prim Díaz, este sábado en el Obelisco. Una multitud se congregó para despedir al creador de contenidos, que murió a los 23 años el 14 de junio en un trágico accidente entre helicópteros en Río de Janeiro.
El homenaje, organizado bajo el nombre de “El último fiumba” por una de las frases más emblemáticas del influencer, se convirtió en una ceremonia a cielo abierto. Entre cánticos como “Gaspi inmortal” y un altar improvisado con fotos y mensajes, Michelle subió al escenario y quebró el silencio con palabras que conmovieron a todos: “Se fue envuelto de amor”. Visiblemente emocionada, agradeció a los miles de jóvenes que se acercaron: “Gracias a ustedes, son un montón. Lo valioso que son los amigos y las viejas que nos bancamos cualquiera”.
La mujer fue directa al descartar cualquier hipótesis de atentado, una versión que había circulado tras el siniestro. “No creo en el atentado, pero todo eso me chupa un huevo porque Gaspi ya no está”, remarcó. Y amplió con firmeza: “Si seguimos hablando de que fue un atentado, va a venir un montón de gente que va a dividir las aguas y se van a aprovechar de esa situación y van a empezar a decir: ‘Ay, estamos recaudando plata para sostener esto de la teoría del atentado’. No corresponde. No era el deseo de Gaspi. Me parece que esto es ir totalmente irrelevante”.
A pesar del dolor, Michelle se mostró entera y buscó consuelo en la certeza de haber apoyado siempre los sueños de su hijo. “Estoy tranquila. Estoy mal, por supuesto, pero muy tranquila. Hizo siempre lo que quiso. No hay nada más lindo que tener un hijo y que esa persona pudiera hacer lo que quiso y lo que amó profundamente”, confesó. También destacó la ética de trabajo del joven: era muy profesional y puntilloso con el laburo, y definió su humor como “una transgresión cuidada, muy cuidada”. “Con el tiempo nos vamos a ir dando cuenta qué tan de vanguardia fue su humor y su mirada”, sostuvo.
Gaspar Prim Díaz nació el 28 de diciembre de 2002. Construyó una comunidad millonaria en YouTube con sus entrevistas callejeras y un humor absurdo que lo transformó en una de las figuras más reconocidas de internet en la Argentina. El 14 de junio pasado, un choque entre dos helicópteros en el barrio Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro, terminó en tragedia. Seis personas fallecieron, entre ellas Gaspi, el realizador audiovisual argentino Lucas Vignale y el cantante estadounidense Oliver Tree.
El encuentro en el centro porteño reunió a fanáticos vestidos de traje y corbata, tal como habían pedido los organizadores. Muchos llevaron carteles y flores, y frente al Obelisco se montó un altar con velas. Durante el acto, un orador leyó un mensaje que aludía a las otras víctimas: “Seis vidas fueron cortadas de golpe. En un mundo donde reina el odio y el miedo, fueron un rayo de esperanza”. La emoción se replicó en redes sociales, donde miles de usuarios acompañaron la transmisión en vivo.
Casi al final, Michelle tomó el micrófono por última vez y le habló directamente a la comunidad de seguidores. Dijo que su hijo ya no está y que quedan tres millones de personas hermosas que quieren seguir sonriendo y pasándola mejor porque la pasan mal, y resumió en pocas palabras lo que consideró la misión de Gaspi: “Alegrarles un poquito el día, la vida y tratar de mejorar”. Luego, con la voz quebrada, se despidió con otra frase que sus seguidores nunca olvidarán: “Son los que me ayudan a que me banque esta mierda. Aguante los jóvenes”.