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    “Mi abuelo me salvó la vida”: el testimonio de Valentín, hijo de Romina Yan

    Una historia familiar marcada por el maltrato y una decisión que cambió su vida.

    Romina Yan
    Romina Yan

    (Buenos Aires).- “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida”, dijo Valentín, hijo de Romina Yan, al recordar el maltrato físico y psicológico que, según contó, sufrió durante su infancia. Su testimonio también reconstruyó la intervención de su abuelo para que él y su hermano dejaran de vivir con su padre.

    El 28 de septiembre de 2010, Valentín tenía siete años cuando murió su madre. Según recordó, su padre, el empresario Darío Giordano, les prometió que protegería a la familia y que saldrían adelante juntos. Sin embargo, contó que la convivencia posterior quedó atravesada por el maltrato.

    Valentín relató que, desde que tenía nueve o diez años, él y su hermano Franco padecieron agresiones constantes de su padre. En ese período, el colegio se convirtió en un refugio: aunque no le gustaba estudiar, las ocho horas que pasaba allí eran las mejores del día porque no volvía a su casa. “Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, expresó.

    Al describir los episodios, Valentín dijo: “Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”. También explicó que, para él, las consecuencias del maltrato psicológico perduraron más que el dolor físico: “El golpe físico tiene un dolor efímero. Te duele y ya está. Pero lo que te queda adentro es el maltrato psíquico y psicológico”. Sobre su vínculo con Giordano, agregó: “Yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”.

    El día que Valentín y su hermano acudieron a la Justicia

    Valentín contó que sus abuelos paternos no dimensionaron inicialmente la gravedad de la situación cuando él y su hermano intentaron hablar con ellos. Gustavo Yankelevich solía llevar a sus nietos a almorzar por separado cada semana y, según relató su nieto, advirtió su angustia y decidió intervenir. Un viernes, Valentín y Franco fueron al colegio con ropa en sus mochilas y, al salir de clases, acompañaron a su abuelo a la Justicia sin avisarle a su padre. Valentín recordó el pedido que les hizo a quienes tomaron la denuncia: “‘Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí’. Se lo dije a dos chicas que nos tomaron la denuncia. Y gracias a Dios nos escucharon y ahí cambió mi vida”.

    Valentín y Franco no volvieron a vivir con Giordano desde aquel día, según contó. Después de un largo proceso judicial que incluyó una apelación de su padre, quedaron definitivamente al cuidado de su abuelo materno. Al agradecerle, Valentín expresó: “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida… Nos dio lo único que necesitábamos que era amor”.

    Al cumplir 18 años, Valentín cambió legalmente su apellido y adoptó el de la familia materna de Romina Yan. Dijo que quería hacerlo desde el primer día, que el apellido le hacía mal y que también tomó la decisión en honor a su abuelo: “Del día uno quería cambiarme el apellido. Me hacía mal. Fue una gran decisión también en honor a mi abuelo, mi verdadero padre”. Hoy, a los 23 años, compite en el TC2000 y cuenta con el acompañamiento de su abuelo en cada carrera. Sobre su presente, dijo: “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate. Y hoy todo lo que logré, mis amigos, mi novia, yo soy muy feliz”.

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