(Buenos Aires).- “Así que felizmente, sí, volvieron”, dijo Nora Colosimo en LAM al confirmar que Zaira Nara y Jakob von Plessen se reconciliaron. La pareja, que tiene dos hijos, había estado separada durante cuatro años.
La posibilidad de que hubieran retomado la relación surgió durante una charla en el programa. Karina Iavícoli comentó: “Sé que tienen muy buena relación y me dijeron que hay una posibilidad de que vuelvan a estar juntos”. Después de escuchar esa versión, Nora decidió consultarle directamente a su hija antes de hablar del tema.
Nora contó que Zaira le dio permiso para confirmar la noticia: “Yo fui a la fuente, pregunté y ella me dijo: ‘Mirá mamá, sí, yo te autorizo a que lo digas’”. Así, la madre de la modelo explicó que la reconciliación no se basaba solo en una posibilidad planteada en el programa, sino en lo que su hija le había confirmado.
Al referirse al vínculo entre ambos, Colosimo recordó que siguieron tratándose con cariño y respeto durante la separación. “Y a mí me parece que cuando uno se separa, creo que ahí es recién cuando conocés a la otra persona. Y ellos son dos personas muy buenas personas. Siempre hubo mucho amor, siempre se respetaron mucho. Así que felizmente, sí, volvieron”, dijo.
La familia mantuvo la unión mientras estuvieron separados, según expresó Nora: “Estoy muy contenta. La familia nunca se rompió porque son muy buenos padres”. Zaira Nara y Jakob tienen dos hijos, Malaika y Viggo, y el contacto entre ellos se mantuvo de manera permanente porque los chicos todavía son menores de edad.
La historia de la primera cita
Unas semanas antes de que se conociera la reconciliación, Zaira había contado en el streaming en el que participa cómo empezó la relación. “Veníamos chateando hace tres meses porque él estaba viviendo en el exterior. Llegó el día y yo me asusté”, relató. También explicó por qué le preocupaba aceptar la invitación: “No sabía si quería ir a su casa porque no sabía si no me iba a gustar y me iba a querer ir. Yo ya vivía sola y pensé en invitarlo a la mía, pero iba a ser peor porque ¿cómo le decía que se fuera?”.
Jakob la invitó a un departamento y le aclaró que no era suyo porque el propio estaba en obra. “Él me invitó a su casa. De repente, me dijo: ‘No es mi departamento porque el mío está en obra’”, contó Zaira. Después relató que el lugar pertenecía a un vecino amigo y recordó cómo su perrita salió corriendo y apareció la madre de Jakob: “Me dijo que el departamento era de un vecino amigo. Me la bajó un poco porque, si era de él, sumaba. Había ido con mi perrita, la apoyé en el piso. Salió corriendo disparada, ladrando, y entra una señora, que no era la vecina… era la madre”.
