(Buenos Aires).- “Ay, no quiero hablar de mí. Pero no, no, no…Nada más, nada más. Yo recuerdo a mi marido, tengo a mi hija (Marcela Tinayre), mi hijo murió también (Daniel), tengo mis nietos, tengo la gente que siento que me quiere, el público, siento mi carrera, yo no quiero dejar de trabajar”. La frase, cargada de emoción, salió de Mirtha Legrand en su propio programa, La noche de Mirtha, después de que una invitada le preguntara si hubo amores en su vida después de Daniel Tinayre.
Todo había arrancado en un clima distendido. La propia Mirtha Legrand le había tirado un centro a Marta González, otra de las comensales de la noche, con una revelación que abrió las risas de la mesa: “Vos fuiste novia de Palito, de Palito Ortega”. La actriz no negó el romance, pero buscó ponerle paños fríos al recuerdo. “Ah, pero hace como 60 años. No me hagas que te saque…”, le contestó entre sonrisas, y remató con un escueto “No, ya está”.
Lejos de quedarse en el pasado ajeno, Marta González le devolvió la munición gruesa a la conductora. “También vos tuviste los tuyos antes de Daniel (Tinayre). Así que no quieras que lo cuente”, la chicaneó. Mirtha Legrand no se achicó y, apelando al humor, tiró un guiño cómplice: “Las caballeras no tenemos memoria”, bromeó González, mientras la diva reconocía sin vueltas: “Y algún muchachito, seguramente”.
La pregunta que quebró la sonrisa
El tono cambió por completo cuando intervino Gabriela Sari, otra de las invitadas, que fue directo al hueso con una curiosidad filosa: “¿Y después de Daniel qué fue del amor?”. La pregunta cayó en la mesa como un baldazo de agua fría y le borró la sonrisa a Mirtha. Su semblante se transformó, bajó la voz y soltó la confesión que dejó a todos en silencio.
Visiblemente movilizada, Legrand explicó que su vida amorosa terminó con la muerte de su marido. No hubo lugar para nadie más. “Nada más, nada más”, insistió. En ese instante, la conductora enumeró los pilares que la sostuvieron en las décadas siguientes: la memoria de Tinayre, su hija Marcela Tinayre, el recuerdo de su otro hijo, Daniel, que también falleció, y el cariño del público que la acompañó toda la vida.
El momento sirvió para que Mirtha Legrand dejara en claro que su motor nunca se apagó del todo. En la misma respuesta en la que blindó su intimidad, aprovechó para reafirmar su vigencia: “Siento mi carrera, yo no quiero dejar de trabajar”.
Una definición que, más que una anécdota del pasado, sonó como una declaración de principios a futuro.