(Buenos Aires).- “Ahora que se filtró en las redes sociales el famoso video de mis hijas llorando, gritando y enfrentándose a dos mujeres adultas, quizás llegó el momento de que muchos dejen de mirar para otro lado.” Con ese mensaje abrió Mauro Icardi el comunicado que publicó el 11 de agosto en sus historias de Instagram, tras la viralización del video de sus hijas con Wanda Nara y Nora Colosimo.
El material registra una situación ocurrida en 2025 en el Chateau Libertador. En las imágenes se escucha a las hijas del futbolista, de 9 y 11 años, llorando, gritando y enfrentándose a dos mujeres adultas. En el texto, Mauro Icardi acusó a Wanda Nara y a Nora Colosimo: “Dos nenas de 9 y 11 años expuestas a una situación que jamás deberían haber vivido, mientras su propia madre y su abuela intentan hacerlas hablar y declarar en contra de su padre”.
La periodista Fernanda Iglesias ya había confirmado la existencia del clip. Nora Colosimo lo había negado, y Wanda Nara había anticipado que iniciaría acciones penales contra quien lo difundiera. La difusión igual se produjo y detonó la respuesta del futbolista.
Mauro Icardi apuntó también contra la cobertura mediática del conflicto. “Y ahora algunos medios parecen descubrir la palabra ‘compasión’. ¿Dónde estuvo esa preocupación durante estos dos años, mientras se hicieron públicos videos de la intimidad de mis hijas enviados por su propia madre? ¿Dónde estaba la protección de dos menores cuando su vida privada se transformaba en contenido televisivo por un poco de rating?”, escribió en el mismo comunicado.
El futbolista marcó una asimetría en el tratamiento del caso: “Para hablar de mí o de mi pareja hacen prácticamente una cadena nacional: horas de televisión, panelistas, titulares y supuestos especialistas. Pero curiosamente nunca vi el mismo despliegue para hablar de los informes del Ministerio Público Tutelar, del Defensor de Menores o de las profesionales que atendieron a mis hijas, ni de las observaciones allí realizadas sobre la conducta materna y el impacto de toda esta situación sobre ellas”. Y sumó tres preguntas: “¿Eso no conviene mostrar? ¿Esos documentos no generan rating? ¿Esos ‘detalles’ no interesa filtrarlos?”.
El texto también apuntó al juez civil Adrián Hagopián, que interviene en la disputa familiar. Mauro Icardi le dedicó un pasaje directo: “Y al señor juez, con el respeto que exige su investidura, le digo algo muy sencillo: después de dos años, espero que alguna vez la prioridad deje de ser el dinero, las amenazas económicas, el circo mediático y los intereses de los adultos, y pase a ser realmente el bienestar de mis hijas”. Después acotó: “Porque detrás de cada expediente, cada resolución y cada decisión judicial hay dos nenas que necesitan adultos e instituciones que las protejan, no que las expongan”.
Mauro Icardi, actualmente sin club, sostuvo que no pelea por televisión, rating ni dinero, sino por sus hijas: “Yo voy a seguir peleando, como lo hago desde hace dos años. No por televisión. No por rating. No por dinero. No para ganarle una guerra mediática a nadie. Voy a seguir peleando por dos hijas que crecieron con una figura paterna presente, intentando enseñarles el valor del respeto, la educación, el estudio, el esfuerzo, el trabajo digno y, sobre todo, a ser buenas personas”. El cierre del comunicado, en mayúsculas, dejó la definición final: “MIS HIJAS NO SON UN INSTRUMENTO. NO SON CONTENIDO PARA LA TELEVISIÓN. Y NO SON UN ARMA PARA DESTRUIR A SU PADRE. Son dos nenas. Y tienen derecho a ser protegidas. POR ELLAS VOY A SEGUIR PELEANDO HASTA EL FINAL”.