(Buenos Aires).- «Pero que nunca más el silencio sea el precio de pertenecer», escribió Anita Izaguirre Iribarne en un descargo sobre acoso y abusos de poder en la danza. La exbailarina publicó el mensaje en medio de las denuncias contra coreógrafos que tienen a Mati Napp entre los señalados.
Izaguirre Iribarne fue una de las bailarinas históricas de Showmatch y tuvo gran protagonismo en esa pista. También trabajó con Napp y conoce de cerca el ambiente de la danza. Cuando difundió su mensaje, no se encontraba en la Argentina y eligió expresarse a través de sus redes sociales.
El descargo se conoció mientras las denuncias en el mundo de bailarines y coreógrafos seguían sumando testimonios. A Mati Napp se lo acusó de haber sido presuntamente testigo de situaciones de acoso y de no haber intervenido. Izaguirre Iribarne se refirió al tema sin mencionar a una persona en particular.
Una denuncia sin nombres propios
Al hablar de su experiencia, la bailarina escribió: «La danza también tiene un lado del que durante mucho tiempo no se habló: abusos de poder, acoso, silencios, puertas que se cierran y carreras que pesan más que las personas. Yo también fui esa chica vulnerable que llegó llena de sueños. Y sé lo que es que, cuando intentás hablar, la historia se dé vuelta y termines siendo “la loca”, “la conflictiva” o la que queda afuera».
En el mismo mensaje, explicó que había decidido hablar sin identificar a nadie y llamó a pensar en la responsabilidad de quienes tienen poder y de quienes conocieron esas situaciones. «Hoy elijo hablar. Sin nombres, sin señalar a nadie en particular. Pero sin mirar para otro lado porque quienes tienen poder, también tienen una responsabilidad. Y quienes alguna vez vimos, supimos o callamos, tenemos que preguntarnos qué lugar ocupamos en todo esto», expresó.
Izaguirre Iribarne también dirigió su mensaje a quienes hablaron, a quienes todavía no pueden hacerlo y a quienes alguna vez se sintieron solas. «Que salte lo que tenga que saltar. Que se queme lo que se tenga que quemar.Pero que nunca más el silencio sea el precio de pertenecer. A todas las que hablaron, a las que todavía no pueden hacerlo y a las que alguna vez pensaron que estaban solas: las abrazo. Basta.Nunca más».
El descargo se incorporó a una serie de testimonios que seguían apareciendo en el mundo de bailarines y coreógrafos. La reflexión de la exbailarina extendió el foco desde las situaciones denunciadas hacia la responsabilidad de quienes, según escribió, las vieron o supieron y callaron.


