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Farándula

Mauro Icardi muestra el retrato gigante de la China Suárez en la casa que Wanda Nara busca embargar

El futbolista compartió una foto del cuadro que tiene en su living y cargó contra el juez Adrián Hagopian.

Mauro Icardi
Mauro Icardi

(Buenos Aires).- “¿El cuadro lo puedo colgar o me lo quiere embargar?”, ironizó Mauro Icardi este martes por la noche al mostrar el enorme retrato de la China Suárez que tiene colgado en el living de su residencia de Nordelta, conocida como “la casa de los sueños”, después de que trascendiera que Wanda Nara habría obtenido un embargo preventivo por US$2.745.000 sobre la propiedad para garantizar la cuota alimentaria de las hijas que tienen en común.

El futbolista compartió una foto del interior de la vivienda donde se observa un cuadro protagonizado por él y la actriz. La medida cautelar que pesaría sobre la propiedad habría sido impulsada por la abogada Ana Rosenfeld, y el propio Icardi apuntó directamente contra el juez Adrián Hagopian, a cargo del expediente. Lejos de limitarse a responder sobre la situación judicial, Mauro Icardi exhibió el rincón más íntimo de la residencia como una nueva demostración pública de su relación con la China Suárez y, al mismo tiempo, como una provocación dirigida a su expareja en medio de la disputa económica.

Mauro Icardi publicó varios mensajes contra la Justicia antes de compartir la foto del retrato. “Por acá leyendo de embargos, me pregunto: ¿se lleva porcentaje el señor juez Hagopian por la herencia en vida de tres millones de dólares que pretende para contentar a sus ‘amigas’?”, escribió. Calificó al magistrado de “incompetente” y “mamarracho”, y anticipó que sus abogados apelarán la decisión: “Los fundamentos del supuesto embargo, ¿cuáles serían? Ninguno, no tiene. Me da pie solito para la apelación”.

El delantero también recordó una resolución judicial dictada al inicio de su vínculo con la actriz. “Aún recuerdo cuando en las resoluciones escribía que la señorita María Eugenia Suárez no podía estar presente en mi propia casa. ¡Impresentable!”, sostuvo. Esa restricción ya no existe y el retrato gigante en el living parece haber sido la respuesta simbólica de Mauro Icardi a aquella etapa.

Además, el jugador ironizó sobre las sumas reclamadas durante el proceso judicial: “Se quedaron con ganas de los 250.000 euros por mes para la señora, los 130.000 para las nenas y los 100.000 mensuales por el divorcio. Necesitan rascar de algún lado”. Según sus cálculos, el monto del embargo representaría menos del 20% del valor de la propiedad. “¿Tanto quilombo para embargar una suma que no llega ni al 20% del valor de mi casa?”, lanzó, y agregó: “Siempre escuché la frase ‘los niños no comen ladrillos’, y con el supuesto embargo no arrancan ni con el portón”.

Icardi también cuestionó con dureza la cobertura mediática del conflicto. “Cómo les gusta vender pescado podrido a los cuatro gatos locos que repiten estupideces con un micrófono en la mano todos los días. No se coman el verso”, dijo, y en otro mensaje agregó: “Si salpiqué a uno, no se ofendan”. El retrato, mientras tanto, se volvió viral en las redes y eclipsó incluso su propio descargo: en cuestión de minutos las imágenes comenzaron a circular y desataron una ola de comentarios divididos entre quienes defendieron su derecho a decorar la casa como quisiera y quienes consideraron la exhibición una provocación innecesaria.

La propiedad de Nordelta quedó así en el centro de un conflicto que Mauro Icardi promete llevar más lejos. Sus abogados ya preparan la apelación contra una medida cautelar que, por ahora, busca asegurar la cuota alimentaria de sus dos hijas y cuyo desenlace judicial todavía está abierto.

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