(Buenos Aires).- “La herencia de Lanata, hay novedades urgentes porque dice que las hijas de Lanata están desesperadas por algunos apremios económicos por una estructura que no tienen de dónde mantener y además furiosas con Elba Marcovecchio porque la acusan de trabar la sucesión”, afirmó Marina Calabró sobre las hijas de Jorge Lanata, que siguen sin acuerdo con Elba Marcovecchio por la herencia del periodista. El conflicto tiene como punto central la casa de José Ignacio y también enfrenta a las partes por el precio al que debería venderse.
Jorge Lanata murió el 30 de diciembre de 2024, a los 64 años, después de seis meses de internación en el Hospital Italiano y en medio de un complejo estado de salud. Desde entonces, Bárbara y Lola, sus dos hijas, y Elba Marcovecchio, su última esposa, no lograron acordar la distribución de sus bienes. La relación entre las jóvenes y la abogada nunca había sido cercana, y las diferencias se profundizaron después de la muerte del periodista.
La casa de José Ignacio, en el centro de la disputa
Santiago Sposato explicó que el eje del conflicto es la vivienda de José Ignacio y planteó la diferencia entre lo que correspondería por la ley uruguaya y el acuerdo firmado después de la muerte de Lanata. “El eje de conflicto es la casa de José Ignacio porque es una casa que si fuera por la ley uruguaya corresponde 100 por ciento a las hijas de Lanata pero ¿qué pasó? Después de la muerte de Lanata por una recomendación de su propio abogado, ellas firmaron un acuerdo con Elba Marcovecchio para dividir todos los bienes”, sostuvo.
El acuerdo incluyó la casa de José Ignacio dentro de la división de bienes entre Bárbara, Lola y Elba Marcovecchio. Sposato agregó: “Y en esa división de todos los bienes se encontraba esta casa, entonces, ¿por qué su abogado les hizo firmar un acuerdo para dividir una casa con quien era la mujer de su padre si por la ley uruguaya esa casa les correspondía a ellas en un cien por ciento?”. La vivienda quedó así vinculada al desacuerdo que todavía persiste entre las partes.
La venta de la propiedad sumó otra diferencia entre las hijas de Jorge Lanata y Elba Marcovecchio. Sposato indicó: “La quieren vender pero tiene un valor de mercado de más o menos 1 millon 500 mil dólares. Pero Elba dice no, si la vendemos es a dos millones 500 mil dólares. No hay comprador por esa plata”. La distancia entre ambas valuaciones impide avanzar con una operación, de acuerdo con esa explicación.
Gustavo Descalzi detalló que la casa permanece cerrada y sin ocupantes de la familia. “Está cerrada y no la ocupa ningún integrante de la familia. Sí se arrendó este verano por un mes o mes y medio en un número importante, cerca de los 50 mil dólares. Tienen que sumar todos los costos que tiene la casa y eso le da un promedio de 1500 dólares por mes”, precisó. El mantenimiento mensual continúa generando gastos mientras la propiedad no se vende.
Santiago Sposato afirmó que el alquiler de temporada representó el último ingreso importante para las hijas de Jorge Lanata. “Ese fue el último gran dinero que les ingresó a las hijas de Lanata y por ahora pudieron pagar un mmontón de deudas y vivir”, señaló. La casa de José Ignacio sigue cerrada y sin venderse, mientras el desacuerdo por la sucesión continúa concentrado en su valor y en el alcance del acuerdo firmado.
