El astro rosarino desató un verdadero escándalo en el Movistar Arena al imponer un repertorio experimental. Lejos de achicarse, el músico desafió la furia de su público: “Nunca voy a olvidar esta noche”.
El inesperado escándalo que envolvió la última presentación de Fito Páez sigue generando fuertes repercusiones en el ambiente musical argentino. Lo que prometía ser una velada consagratoria dentro de su actual gira terminó dividiendo aguas de manera drástica entre el público. El epicentro del conflicto tuvo lugar en el microestadio Movistar Arena, donde el consagrado músico rosarino desconcertó a sus seguidores con una polémica elección artística que provocó abucheos y silbidos generalizados.
Una apuesta artística de alto riesgo
La controversia se desató cuando el artista decidió estructurar el concierto de una forma inusual para sus espectáculos masivos. En lugar de repasar el célebre cancionero que marcó a varias generaciones, inició la jornada interpretando de principio a fin las 25 canciones de Novela, su producción en clave de ópera rock. Esta arriesgada propuesta causó impaciencia en una gran parte de los asistentes, quienes no ocultaron su frustración ante la total ausencia de los clásicos radiales durante la primera hora y media del show.
Teléfonos, quejas y retirada anticipada
A medida que avanzaba la noche, el descontento se hizo palpable en las tribunas y plateas del recinto de Villa Crespo. Muchos espectadores expresaron su aburrimiento revisando de forma constante sus teléfonos celulares, mientras que otros optaron por abandonar sus asientos para buscar comida o retirarse temprano del predio. Los reclamos también se trasladaron de inmediato a las plataformas digitales, donde se viralizaron videos del tenso clima que se respiraba dentro del estadio.
La furia de los fanáticos
La indignación de los seguidores aumentó debido a un retraso de media hora en el inicio del evento, programado originalmente para las 21 horas. Familias enteras que habían viajado desde distintos puntos del interior del país manifestaron su enojo en las redes sociales, exigiendo incluso la devolución del dinero de las entradas. Para una porción importante de los asistentes, la decisión de priorizar una obra compleja en lugar de un repertorio festivo constituyó una falta de respeto hacia el bolsillo del público.
Visiblemente molesto por la fría y hostil reacción de la audiencia, el cantautor recogió el guante sobre el escenario antes de dar paso a la segunda parte del concierto. “Silbaron muchísimo, ahora a cantar… No te escucho, man”, lanzó el músico hacia la multitud en un claro tono de reproche. A pesar de que el tramo final incluyó los infaltables éxitos de El amor después del amor y Circo Beat, el ambiente ya se encontraba notablemente enrarecido y la tensión fue irreversible.
