(Buenos Aires).- “Seguramente le puse muchas caras de culo”, admitió Evelyn Botto al romper el silencio sobre la tensa convivencia que mantuvo con Ronnie Arias en Perros de la calle. La locutora respondió a las duras críticas de su excompañero y, sin entrar en una escalada, definió el conflicto como un choque de estilos y de timings.
La locutora se encargó de aclarar su afecto por Arias antes de detallar los cortocircuitos que vivieron al aire. “Lo quiero mucho y lo respeto. Respeto su paso por los medios y lo que hizo en televisión y radio”, sostuvo, y agregó que también valora cómo representa a la comunidad LGBT.
Botto explicó que el problema de fondo no fue personal sino profesional. “Yo trabajé con él y tengo la sensación de que ninguno de los dos la pasó bien. Me parece que estábamos en dos timing diferentes”, contó. Según su visión, a Arias le costó acoplarse a un equipo que ya tenía una dinámica consolidada y “tenía otro humor”, lo que generaba roces constantes en la rutina del ciclo de Andy Kusnetzoff.
La famosa cara de desagrado que Arias le recriminó tuvo una explicación concreta para Evelyn Botto. “Arruinaba los chistes, se metía, cambiaba los remates”, disparó. Y detalló un desacuerdo de base en el ritmo del humor radial: “Tengo recuerdos de que él me diga: ‘Decilo más lento’ y es como ‘No’, para que el chiste funcione, tiene que ir rápido”.
Esa tensión llevó a cruces directos. Evelyn Botto recordó que Arias le respondió: “Vos no me vas a decir cómo tengo que hacer las cosas porque hago radio hace mucho tiempo”. A pesar de todo, la locutora dijo entender la postura de su colega, sobre todo por el peso de su trayectoria. “También el chabón, una figura, entonces también es difícil meterse y tener que, qué sé yo, cerrar el culo en un momento que estamos gestionando algo”, analizó.
Botto también reconoció sus propias dificultades para adaptarse a Perros de la calle. “Imaginate que Schultz y Cayetano se fueron y entramos con Lizy. Fue muy frustrante para mí. Y la pasé muy muy mal muchas veces. Y aprendí”, confesó. En esa línea, admitió que se frustraba y que más de una vez tuvo que “meter las cosas que tenía que decir en el culo y aprender de la frustración”.
Lejos de profundizar la polémica, Evelyn Botto bajó los decibeles y definió el vínculo como “una cuestión de piel al aire”. “Yo tampoco me sentí cómoda”, reconoció, y explicó que su reacción visceral es parte de su personalidad: “Soy muy visceral y cuando algo no me gusta reacciono así”.
