(Buenos Aires).- “Hay mucha gente que necesita ayuda, por eso hay que hablar”, dijo Ana Paula Dutil en una entrevista en Pólvora, el podcast de Julieta Kemble. Ana Paula Dutil relató allí la etapa más difícil que atravesó después de separarse de Emanuel Ortega y explicó por qué decidió hablar de lo que vivió.
La separación de Emanuel Ortega había ocurrido seis años antes del relato. Dutil explicó que le costó reconocer lo que le pasaba y vinculó ese período con la pérdida de su familia, su proyecto de vida, el lugar donde vivía y sus hijos. “Hay un momento, pero yo no veía que tenía un problema. Hace seis años que estoy separada y me costó entender que cuando uno está en un gran duelo, son todos los duelos de tu vida… La familia, el proyecto de vida, el lugar donde vivía, que no era acá, era más lejos (Miami), el duelo de mis hijos”, contó.
El consumo de alcohol se agravó durante esa etapa. “El peor momento mío fue terrible. Ahí supe del grave problema que tenía. Tomaba vino hasta volcar y quedar tirada en la cama… pero botellas y botellas de vino barato, de supermercado. El cuerpo se va acostumbrando, entonces necesitás tomar cada vez más, para lograr lo que yo necesitaba, que era dormirme”, relató Ana Paula Dutil. La descripción correspondió al período previo a la internación y formó parte del testimonio que dio en el podcast.
La vuelta a Buenos Aires sumó otra dificultad. Dutil dejó Estados Unidos, donde vivía en Miami, regresó sin trabajo y tuvo que empezar de nuevo. Durante ese tiempo, contó que permanecía en la cama y que salía solo cuando sus hijos se iban a trabajar: “Yo tenía un nudo muy grande en la cabeza porque pasé mucho tiempo en la cama. Solo me levantaba cuando mis hijos se iban a trabajar, salía con un tapadito al chino a comprar lo que necesitaba y volvía a la cama”.
Bautista e India, sus hijos de 19 y 15 años, no sabían cómo ayudarla y terminaron interviniendo en una escena que Dutil recordó con angustia. “Mis hijos ya estaban tan mal, ya cansados también, porque no sabían cómo ayudarme, eran chicos (Bautista, 19, e India, 15). Me llevaron al baño, me sentaron en el inodoro y me cortaron el pelo”, relató. Después de pasar tanto tiempo en la cama, se le había formado una especie de rasta.
El corte de pelo marcó el momento en que Dutil decidió pedir asistencia profesional. “Empecé a llorar y dije: ‘Esto está mal, mis hijos están maternando a su madre, esto es un desastre’. Ahí le escribí a esta psiquiatra que me pasó un amigo. Antes no había pedido ayuda, yo quería estar donde estaba”, contó. La psiquiatra había sido recomendada por un amigo, y el contacto se produjo después de la escena del baño.
La internación llegó después de su último intento de suicidio. Dutil contó que su hermano, el papá de sus dos hijos más chicos y algunos de sus hijos fueron a verla y le plantearon que debía internarse porque era un peligro para sí misma. “En mi caso, cuando a mí me internaron porque yo tuve el último intento de suicidio, vinieron mi hermano, el papá de mis dos hijos más chicos y algunos de mis hijos, y me dijeron: ‘Bueno, vos te internás porque sos un peligro para vos misma’. Y así funciona. Hay mucha gente que no se quiere internar y no te pueden obligar. Yo, al verlos a ellos, dije: ‘OK’”, relató. Dutil cerró el relato con una invitación a hablar, escuchar y entender.

