(Buenos Aires).- “Renunciar al amor es renunciar a la vida, de algún modo”, dijo Antonio Grimau, quien murió el martes 20 de octubre de 2026, a los 82 años. El actor construyó una extensa trayectoria en la televisión y el teatro argentinos.
Una de las historias centrales de su vida fue la que compartió con Leonor Manso, actriz con quien se conoció mientras estudiaban actuación. El vínculo sentimental creció en paralelo a sus primeros pasos en la profesión: compartieron su vida personal y empezaron a construir juntos sus carreras artísticas. Grimau recordó que Manso lo acompañó en sus comienzos y que la relación estuvo atravesada por el aprendizaje y la vocación.
En 1974 nació Lucas Rebolini, el hijo de la pareja. La separación llegó años después, pero no supuso una ruptura definitiva: Grimau y Manso conservaron un vínculo de afecto y respeto. Con el paso del tiempo volvieron a compartir escenario en distintas oportunidades, entre ellas en la obra Danza macabra. En una entrevista, Grimau calificó de “estupenda” la relación que mantenía con su expareja.
La familia y los vínculos que lo acompañaron
La muerte de Lucas en 2010 fue uno de los episodios más dolorosos en la vida de Antonio Grimau. En ese momento, el actor trabajaba en la obra El anatomista y volvió al escenario después de tomarse una semana. En una entrevista posterior, explicó que el trabajo lo ayudó a atravesar el duelo y que necesitaba concentrarse en su tarea para pasar por ese momento. La actuación, una vocación que lo acompañaba desde joven, volvió a ser un sostén en medio de la pérdida.
Además de Lucas, Grimau fue padre de dos hijas, Luciana y Antonia. También fue abuelo de las nietas que tuvo a través de Luciana y disfrutó de ese rol. En la charla de agosto de 2025 habló con orgullo de su familia y de sus nietas, a quienes mencionó al repasar sus afectos.
En 2017 se hizo pública la relación de Grimau con Marty, una admiradora que tenía 35 años y con quien inició un romance. La historia llamó la atención tanto por la diferencia de edad como por la manera en que empezó el vínculo. Con el tiempo, el actor fue más reservado al hablar de su intimidad. En distintas entrevistas dijo que prefería mantener su vida privada lejos de la exposición pública y que, después de compartir aspectos de su vida personal, había decidido resguardar esa parte.
En agosto de 2025, Grimau volvió sobre sus vínculos, el paso del tiempo y la intimidad. Allí dejó una frase que condensó su mirada sobre el amor: “Renunciar al amor es renunciar a la vida, de algún modo”, sostuvo. No lo asociaba únicamente con una pareja: también hablaba del afecto hacia sus hijos, sus nietas, sus amigos y las personas que habían sido importantes en su camino. En otra ocasión, cuando le preguntaron por su situación sentimental, respondió con humor: “si había sido un galán, cómo no iba a tener un amor.”


