Un nuevo foco de tensión envuelve a Marcelo Tinelli. En las últimas horas surgieron versiones que aseguran que el conductor echó a su hija Juanita de su casa y que las miradas en el entorno íntimo apuntan directamente a Paula Robles como el origen del quiebre en la convivencia familiar.
Las versiones que irrumpieron este martes hablan de roces puertas adentro que terminaron de dinamitar la relación. Sin declaraciones oficiales de los protagonistas, en el círculo más cercano al conductor se desliza que la presencia de Robles habría sido el detonante para que Tinelli tomara la drástica decisión de pedirle a Juanita que dejara la vivienda.
La interna familiar
El malestar no sería nuevo. Quienes conocen el día a día de la familia coinciden en que la situación se volvió insostenible en las últimas semanas, con cruces que escalaron hasta el punto de quiebre. Las mismas fuentes indican que Robles pasó a ocupar un rol central en la vida del conductor, un movimiento que no cayó bien en todos los integrantes del clan.
El nuevo escándalo se conoce apenas días después de que el propio Tinelli interviniera en otro frente complicado. Tal como se supo, el conductor mantuvo un fuerte diálogo telefónico con el papá de Bautista Cuiña, luego de la denuncia que realizó Juana. Aquel episodio ya había dejado en evidencia la tensión latente y la necesidad del conductor de oficiar de mediador.
Mientras las versiones sobre la pelea familiar ganan terreno, Marcelo Tinelli se mostró lejos de la polémica. Este mismo martes viajó a Kansas City junto a Zaira Nara y Pampita para alentar a la Selección Argentina en el Mundial 2026, en una postal que intentó blindar la intimidad del drama que se ventila.
Hasta el momento, ni el conductor, ni su hija, ni Paula Robles hicieron ningún descargo público. El hermetismo es total y solo alimenta las especulaciones sobre lo que realmente pasó dentro de la casa de Tinelli.
En las próximas horas se espera que alguna de las partes rompa el silencio, aunque en el entorno del conductor nadie se anima a dar por sentada una respuesta. La grieta, aseguran quienes siguen de cerca el día a día familiar, ya está abierta.