(Buenos Aires) Teresa Costantini rompió el silencio con un comunicado titulado “Teresa Costantini y el efecto Streisand”, en el que explica los motivos por los que defiende el uso de su apellido en plena disputa legal con su exmarido, Eduardo Costantini. La directora de cine y actriz detalló que, al casarse a los 17 años, adoptar el apellido del esposo no fue una elección sino una imposición legal de la época.
“Cuando me casé, usar el apellido del marido no era una elección, era una obligación”, expresó Costantini en el texto. Y añadió: “La costumbre, luego fue la ley, imponía que la mujer casada adoptara el apellido del esposo. No es que yo quise ser Costantini”. La cineasta remarcó que una ley posterior lo confirmó como un deber explícito.
Con el paso de los años, ese apellido se transformó en su identidad profesional. “Lo convertí con más de tres décadas de trabajo en mi identidad artística y en mi firma profesional”, sostuvo. Y aclaró: “No lo uso como distinción social ni como resto de un matrimonio. Lo uso porque es quien soy”.
El “Efecto Streisand” y la decisión de hablar
La decisión de hacer pública su postura no fue sencilla. “Estoy acá hablando por primera vez, lo cual también me resulta extraño”, admitió en una entrevista con María Laura Santillán. La actriz confesó que fueron sus hijos quienes la impulsaron a dar el paso: “Los chicos querían que lo contara”.
El conflicto escaló en diciembre de 2025, cuando Eduardo Costantini le reclamó judicialmente que dejara de usar el apellido y solicitó la nulidad del matrimonio religioso. El pedido le llegó por WhatsApp. “Me llegó un WhatsApp con el pedido de la nulidad del matrimonio religioso. Fue muy fuerte, fue durísimo”, contó. La pareja estuvo casada 28 años, tuvo cinco hijos y renovó sus votos a los 25 años de casados. “Hay una historia que no se puede borrar”, afirmó.
Consultada sobre la reacción de sus hijos, aseguró que la apoyan de manera unánime. “Mis hijos dicen que pelee, que no tiene lógica”, reveló. Sobre el reclamo de su exmarido, opinó: “En el divorcio no pasó nada, 30 años después es medio raro”.
“Si hay algo que no me van a quitar nunca es quién soy”, sentenció la directora. Y cerró su comunicado con una definición terminante: “Soy Teresa Costantini y lo seré hasta el último de mis días”. El proceso judicial ahora queda en manos de sus abogados: “Está todo en manos de los que saben y saben lo que hay que hacer. Mi ideal es que se termine de una vez, pero eso no depende de mí”.