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Oriana Junco calificó a Aníbal Lotocki como “un psicópata enfermo” y confesó su arrepentimiento

La panelista definió al médico como un psicópata y confesó que su cuerpo es una bomba de tiempo por los productos utilizados en sus cirugías.

Oriana Junco
Oriana Junco

(Buenos Aires).- “Es un enfermo, un psicópata enfermo.” Oriana Junco definió así a Aníbal Lotocki en una reciente entrevista, en la que repasó el vínculo que tuvo con el médico y el profundo arrepentimiento que carga por haber confiado en él durante años.

Oriana Junco reconstruyó cómo nació esa relación que hoy lamenta. “Yo lo adoraba. Me había hecho muy amiga. Él venía a comer asados a mi casa”, recordó.

La panelista explicó que su defensa pública inicial no fue caprichosa sino una cuestión generacional y de falta de señales de alarma: “Yo era muy nuevita cuando lo defendí a él. A mí no me había pasado nada. A Mónica Farro tampoco nos pasaba nada. No es que lo defendíamos porque sí”, dijo.

El punto de quiebre tras el caso Silvina Luna

El caso de Silvina Luna marcó un antes y un después en la percepción de Oriana Junco sobre el cirujano. Fue en ese momento cuando la actriz tomó conciencia del peligro a largo plazo. “Cuando pasó lo de Silvina Luna, yo la llamé a Mónica y le dije: ‘¿Por qué no nos hacemos los estudios?’”, relató. A partir de ahí entendió que las consecuencias de aquellos procedimientos son diferidas: “Esto te sale con los años, 8 o 10 años después”.

Al hacer un balance de cómo llegó a ponerse en sus manos, Oriana Junco no ocultó su frustración. “Qué desgracia, ¿por qué haber caído acá? Ya venía de un cirujano que me había hecho una mala praxis. Le gano un juicio y me voy a este tipo”, se lamentó.

Su definición actual no deja lugar a medias tintas. Apuntó contra el médico al afirmar que “Él se creía Dios total. Creía que era lo máximo”, y lo calificó como “un enfermo, un psicópata enfermo”.

La angustia de Oriana Junco se potencia al mirar hacia adelante, porque considera que su cuerpo es “una bomba de tiempo”. “Tengo miedo porque es una bomba de tiempo. Con los años corrés más riesgo porque el producto se va venciendo, rompiendo y desparramando”, cerró, visiblemente preocupada por los efectos que el paso del tiempo puede desencadenar en su salud.