(Buenos Aires).- “Pase lo que pase el domingo, quiero que hoy nos veamos todos en que no hay ningún tipo de grieta. Y no lo digo por decir o por ponerme sensible. Es vernos como nos vemos”, dijo Mario Pergolini en la noche del 15 de julio, tras la victoria de la Selección Argentina por 2 a 1 ante Inglaterra que selló el pase a la final del Mundial 2026.
El conductor de Otro día perdido dedicó gran parte de su programa a reflexionar sobre el clima de unión que se vivió en las calles durante los festejos. Visiblemente conmovido, Mario Pergolini recordó lo que ocurrió después de la consagración en Qatar 2022 y pidió que ese espíritu volviera a repetirse. “En estos momentos, donde pasan todo este tipo de cosas en diversos lugares, a mí me gustaría que pensemos dos segunditos, nos pongamos serios y que pase lo mismo que sucedió hace cuatro años atrás cuando ganamos el Mundial”, expresó.
Mario Pergolini destacó que durante estas jornadas las diferencias quedan de lado y todos comparten un mismo sentimiento. “Podés hablar con cualquiera y no importa el equipo. Pasa a ser un día como deberían ser todos”, continuó el conductor, que remarcó la rareza de esos momentos de tregua colectiva.
“Me gustaría guardar estos minutos donde nos sentimos todos como argentinos, vemos al otro como un par, no nos importa nada, no hay preocupaciones”, sostuvo, antes de bajarle el tono a la emoción con una broma sobre su propia forma de ver los partidos: “Y se los dice alguien que ve el partido solo para que no lo abracen en un gol”.
Un pedido a cuatro años de Qatar
La reflexión de Mario Pergolini no fue solo un festejo por la clasificación, sino un llamado a prolongar la tregua más allá del resultado deportivo.
“Llenamos las calles de miles de personas, estemos donde estemos, nos miramos a la cara y nos reconocemos argentinos y no pasa nada”, dijo, y cerró con un pedido que resume su mensaje: “Sería lindo que recordemos que podemos ser todos uno, un momentito cada cuatro años. Festejo eso”.
La final del Mundial 2026 se disputará el domingo 18 de julio, y el conductor ya dejó en claro que, más allá del resultado, su celebración personal pasa por esa pausa en la grieta que el fútbol consigue instalar entre los argentinos cada cuatro años.