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Farándula

“No puedo saltar”: Laura Fidalgo confesó que le pusieron injerto de tendón y tejido cadavérico

En una entrevista con Ángel de Brito, la bailarina de 54 años detalló las dos operaciones que sufrió en sus rodillas, que incluyeron un injerto de tendón y tejido cadavérico.

Laura Fidalgo
Laura Fidalgo

(Buenos Aires).- “En una pierna me pusieron un injerto de tendón. En la otra utilizaron tejido cadavérico”. La frase es de Laura Fidalgo y la pronunció este viernes en Bondi Live, el streaming de Ángel de Brito, al repasar las durísimas lesiones que pusieron en jaque su carrera de bailarina.

La charla arrancó distendida pero rápidamente derivó en un racconto detallado de sus operaciones. “Me rompí los ligamentos de las dos piernas”, arrancó Laura Fidalgo. Y detalló el origen de cada una: “Una lesión fue en el Bailando y la otra andando en bicicleta”. La primera ocurrió en 2014, cuando un truco en el programa de Marcelo Tinelli la dejó fuera de combate con la rotura del ligamento cruzado posterior de la rodilla izquierda. La segunda, en 2017, fue en Miami, mientras andaba en bicicleta junto a su pareja de entonces.

La bailarina no esquivó la crudeza de las secuelas con las que convive a diario. “No puedo girar como debería”, explicó Laura Fidalgo sobre sus limitaciones técnicas para la danza clásica. Y fue todavía más directa: “No puedo saltar”. Con 54 años y más de tres décadas sobre los escenarios, Fidalgo sintetizó: “Llevo más de 30 años bailando y el cuerpo pasa factura”.

Las operaciones y la recuperación

Las cirugías que siguieron a cada lesión fueron extremas y ella las enumeró con precisión quirúrgica. Sobre la primera intervención, contó: “En una pierna me pusieron un injerto de tendón”. Para la segunda, la aplicación fue aún más impactante: “En la otra utilizaron tejido cadavérico”. El médico que la operó, Jorge Batista, fue quien le bajó la persiana a su carrera como la conocía. “Las rodillas que te dieron mamá y papá ya no las tenés”, le dijo el doctor, según recordó Laura Fidalgo.

La inactividad física la hundió en una etapa de “angustia, mucha tristeza” y depresión. “Tuve que aprender a caminar de nuevo”, llegó a afirmar la artista sobre el largo proceso de rehabilitación. Sin embargo, pese a las secuelas, la bailarina no abandonó la docencia y hoy dicta seminarios de danza por todo el país con una dinámica que adaptó a su nuevo físico.