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Música

“Fue una misa ricotera”: así se vivió el multitudinario velorio del Indio Solari en Avellaneda

Miles de seguidores de todo el país se congregaron en Avellaneda para brindar una emotiva despedida al exlíder de Los Redondos, transformando el último adiós en una histórica movilización cultural cargada de mística.

Indio Solari, rock nacional, argentina
Indio Solari, rock nacional, argentina

Miles de fanáticos llegaron desde distintos puntos del país para despedir a una leyenda. Entre lágrimas, canciones y banderas, la emoción marcó una jornada histórica.

La despedida de Indio Solari quedó grabada como uno de los homenajes populares más impactantes de los últimos años en Argentina. Desde la madrugada, miles de personas comenzaron a acercarse al microestadio de Villa Domínico, en Avellaneda, para participar del velorio del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lo que se vivió durante horas fue mucho más que una ceremonia tradicional: para muchos fanáticos, se trató de una verdadera misa ricotera.

Las filas se extendieron por varias cuadras y hubo seguidores que viajaron desde provincias como Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Tucumán y Río Negro para estar presentes. Algunos llegaron con banderas históricas de Los Redondos, otros llevaron flores, cartas y fotos para dejar como homenaje. Todos compartían el mismo objetivo: darle un último adiós a quien marcó gran parte de sus vidas.

Lágrimas, abrazos y canciones que nunca dejaron de sonar

A medida que avanzaba la jornada, comenzaron a multiplicarse las escenas cargadas de emoción. Muchos asistentes no podían contener las lágrimas mientras esperaban ingresar al recinto. Otros se abrazaban con desconocidos que compartían la misma pasión por el músico.

Pero el dolor convivió con algo más: la celebración de una obra que atravesó generaciones. Durante horas se escucharon canciones como “Jijiji”, “La Bestia Pop”, “Un Ángel para tu Soledad” y “Juguetes Perdidos”, coreadas por miles de personas.

La música se convirtió en el lenguaje común de una multitud que encontró en esas letras una forma de despedirse.

Una convocatoria que sorprendió incluso a los organizadores

El operativo de seguridad fue reforzado debido a la enorme cantidad de personas que llegaron a Avellaneda. Hubo controles especiales, asistencia médica y personal dedicado a ordenar los ingresos para evitar inconvenientes.

A pesar de la multitud, el clima general fue de respeto y tranquilidad. Los fanáticos entendieron rápidamente que se trataba de una despedida histórica y acompañaron el desarrollo del evento con enorme responsabilidad.

Incluso la lluvia, que apareció en distintos momentos de la jornada, no logró disminuir la convocatoria.

El adiós a una figura irrepetible

Con el paso de las horas, quedó claro que el velorio del Indio trascendía la despedida de un artista. Lo que se observó en Avellaneda fue la expresión de un fenómeno cultural que durante décadas movilizó a millones de personas.

Muchos asistentes aseguraban que estaban despidiendo una parte importante de su juventud, de sus recuerdos y de su historia personal.

Por eso, cuando las puertas comenzaron a cerrarse y la multitud empezó a desconcentrarse lentamente, la sensación era la misma para todos: el Indio se había ido físicamente, pero sus canciones seguirían sonando en cada rincón donde exista alguien dispuesto a cantar una de sus letras.

Y así, entre aplausos, lágrimas y canciones eternas, Argentina le dio el último adiós a una de las figuras más importantes de su cultura popular.