(Buenos Aires).- “Yo les recomiendo como favor: no lo escuchen más a Storto”, lanzó Facundo Moyano contra el abogado Diego Storto al romper el silencio sobre el episodio que protagonizó con Candela Arizaga. El exdiputado cuestionó con dureza la intervención pública del letrado, puso en duda su vínculo formal con la joven y hasta aseguró que habría cometido un delito al grabarla.
El enfrentamiento escaló cuando Moyano se refirió a las conversaciones que Storto aseguró haber mantenido con Arizaga después del episodio. “Yo no sé lo que le dijo Candela, pero él dice que la grabó. Eso es un delito”, sostuvo en Telefe Noticias. “Lo dijo públicamente”, insistió, antes de cuestionar el lugar desde el cual el abogado habló sobre lo sucedido.
Moyano también puso el foco en la representación legal de su novia y aseguró que Storto no estaba formalmente constituido como su abogado en el expediente. “Storto no es abogado formalizado dentro de una causa que está formalizada”, afirmó. Luego redobló sus críticas: “No me importa escuchar a Storto porque Storto no tiene ningún tipo de vinculación formal con Candela”.
La versión de Moyano sobre el episodio con Candela Arizaga
Más allá de su fuerte cruce con el abogado, el exlegislador dio su versión sobre las imágenes que se difundieron de aquella madrugada y negó ser la persona que aparece inmediatamente detrás de Arizaga. “Nunca soy yo el que está corriendo”, afirmó. Según explicó, “la persona de pantalón largo es un efectivo policial”, mientras que él era quien llevaba pantalón corto y remera. Además, sostuvo que Candela bajó en ascensor varios minutos antes que él.
Moyano aseguró también que Arizaga atravesó una emergencia médica dentro del departamento y afirmó que le practicó maniobras de reanimación. “Después de que Candela tuvo un paro cardíaco, yo me comunico con el portero”, relató. Asimismo, reveló que conserva registros de aquella madrugada: “Tengo todo el episodio que sucedió, lo tengo filmado”.
Respecto de las acusaciones en su contra, Facundo Moyano negó haber ejercido violencia contra su pareja o haberla privado de su libertad. Como parte de su defensa, aseguró que fue él mismo quien pidió asistencia y solicitó la presencia policial. También sostuvo que Arizaga nunca manifestó ante las personas con las que habló que él la hubiera golpeado o retenido contra su voluntad.
El cruce con Storto, sin embargo, fue uno de los puntos más tensos de su descargo. Moyano insistió en desacreditar las declaraciones públicas del abogado por considerar que no tenía una representación formal de Arizaga y cerró con una recomendación dirigida a los periodistas que siguieron el caso: “No lo escuchen más a Storto porque nunca tuvo una vinculación formal con Candela”.