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“Era diácono y me pegaba”: Ema Di Gioia contó el infierno que vivió con su papá

Ema Di Gioia, participante de Gran Hermano, reveló en la gala del Día del Padre cómo su padre, diácono de la Iglesia Católica, lo maltrató físicamente desde niño, llegando a propinarle una golpiza que le hizo perder un diente a los 9 años.

Ema Di Gioia
Ema Di Gioia

(Buenos Aires).- “Pá, me enseñaste algo. Me enseñaste lo que no tengo que ser con mi hija. No voy a repetir el ejemplo. Yo rompí ahí la barrera. Y por eso le doy todo mi amor a mi hija. Le voy a dar todo hasta el fin de mis días. Me enseñaste eso, pá. A no ser como vos”. Con esa frase, Emanuel Di Gioia, conocido en la casa como Ema, quebró en plena gala del Día del Padre de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) y expuso la historia de violencia que sufrió por parte de su papá, diácono de la Iglesia Católica.

La emisión del domingo 21 de junio tuvo un momento que paralizó el estudio. Mientras el resto de los participantes recibía mensajes, fotos y videos de sus familias, la producción avisó que los allegados de Ema Di Gioia no habían enviado nada. Santiago del Moro tomó la palabra con cuidado: “Todos intentamos ser el mejor padre posible, pero hay historias que son muy duras y que distan mucho de ese papá ideal”. Y le aclaró al jugador que no tenía obligación de hablar.

Con la voz quebrada, Ema eligió contar lo que vivió puertas adentro. “Mi papá era, es diácono, es un escalón menos que el cura, no puede casar gente, pero da la hostia a todo. Para la visión de todo el barrio, él era el ejemplo, pero en la familia no”, sostuvo. Según su relato, el hombre que repartía la comunión lo maltrató físicamente desde chico y en su casa la realidad era la opuesta a la imagen pública.

El episodio más extremo ocurrió cuando él tenía 9 años. Denunció que su padre le dio una golpiza que le bajó un diente. Salió corriendo descalzo y sin ropa, y recorrió tres kilómetros ensangrentado hasta la casa de su abuela. En el camino tuvo que cruzar una avenida de cuatro carriles mientras la gente lo esquivaba. “Para mí fue un mundo cruzar eso con nueve años, todo ensangrentado”, recordó.

Además de los golpes, Ema contó que su padre dejó a la familia sin casa, sin comida y sin recuerdos. Juntó la ropa de él y de sus hermanos, junto con los objetos que guardaban memorias de la infancia, y los prendió fuego. “No tengo una foto de chico. No tengo ninguna foto”, lamentó, y aclaró que por eso nunca puede mandar imágenes cuando se las piden.

El participante vinculó esa historia con su propia hija, que tiene la misma edad que él cuando sufrió aquella agresión. “Mi hija tiene la misma edad. Me pongo a pensar en mi hija”, dijo, quebrado. Enseguida marcó que él decidió cortar el patrón de violencia: “No voy a repetir el ejemplo. Yo rompí ahí la barrera”.

Antes del cierre, Ema Di Gioia miró a cámara y le habló directamente a su padre con la contundencia de quien transformó el dolor en un propósito: “Me enseñaste eso, pá. A no ser como vos”. Del Moro pidió a los compañeros que lo abrazaran y la casa entera se acercó en silencio.