(Buenos Aires).- “Candela me conoce a mí antes que lo conozca a Moyano”, lanzó Diego Storto en un video publicado en YouTube. El abogado, que no está formalizado en la causa, respondió de esa manera a los duros cuestionamientos de Facundo Moyano y negó haber sido el representante legal de Candela Arizaga, a quien aseguró asistir de manera solidaria y sin cobrar un peso.
Moyano había apuntado contra Storto esta semana. “No me importa escuchar a Storto porque Storto no tiene ningún tipo de vinculación formal con Candela”, dijo, y recomendó: “No lo escuchen más a Storto”. Además, lo acusó de haber grabado una charla con la joven: “Yo no sé lo que le dijo Candela, pero él dice que la grabó. Eso es un delito”. Storto no se refirió a esa denuncia en particular, pero desestimó el ataque. “Yo no me presenté como abogado. ¿Cómo me voy a presentar en una causa donde no hay un particular damnificado?”, explicó. Y agregó: “Cuando Candela tuvo una causa con L-Gante […] no me pagó nadie”.
Lo que dijo Storto
Sobre el vínculo que lo une a Arizaga, Storto volvió a marcar la cancha. “Candela me conoce a mí antes que lo conozca a Moyano”, insistió. Reveló que ella le confió detalles que no puede divulgar: “Por el secreto profesional no puedo contar lo que me contó”. Y situó un punto de inflexión: “Acá hubo un cambio rotundo. Cuando salió en libertad este chico… De alguna manera se arregló esto para limpiarse él”.
El letrado remarcó que su trabajo jamás fue rentado. “¿Quién me paga a mí? Nadie en absoluto. Se lo hago de amistad y de corazón”, afirmó. Y describió el motivo que lo movilizó: “Acá hay que buscar el gesto de un tipo que vio una piba que estaba hecha [insulto] y la fue a buscar al hospital para ver qué mano le podía dar”.
Storto negó además que Candela le hubiera relatado episodios de violencia. “Violencia física no me la contó. Nunca me contó”, aclaró. Y se despegó de la versión que vincula a Moyano con el consumo de sustancias: “No, yo no digo eso. Yo no puedo hablar más de eso”.
También se refirió a la situación actual de la joven: “Candela hoy no tiene un abogado. Terminó mágicamente”, lanzó, en alusión a que, tras recuperar la libertad, designó a otro profesional. Storto aseguró haber diseñado una estrategia como “abogado querellante” a partir del relato de Candela, aunque evitó dar precisiones sobre el contenido.
Lejos de buscar un rédito económico, Storto remató con un mensaje contundente. “No hay que buscar nada”, sentenció, y dejó en claro que su accionar respondió a un gesto humano y no a un interés profesional o monetario.
