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“Candela hoy no tiene un abogado. Terminó mágicamente”: Diego Storto y su descargo

El sindicalista cruzó a los medios y a un abogado que habló del caso; Storto respondió con duras revelaciones.

Diego Storto
Diego Storto

(Buenos Aires).- “Estuvieron haciendo hipótesis, teorías conspirativas y demás a partir de dos abogados”, denunció Facundo Moyano en un fuerte cruce contra quienes hablaron públicamente del caso de Candela Arizaga. El dirigente sindical apuntó especialmente contra Diego Storto, a quien acusó de no tener vinculación formal con la joven y de haber cometido un delito al afirmar que la grabó.

“Uno que realmente no lo quiero ni nombrar porque me sorprende el nivel de caradurez”, arrancó Moyano. Y detalló: “Se presentó en la puerta de la alcaldía diciendo que era mi abogado. Decía que mi papá le había dado 250.000 dólares para que sea mi abogado y que si yo no lo atendía mi papá lo mataba”. Sobre ese letrado, Moyano fue lapidario: “El tipo claramente tiene un problema psicológico”.

“Storto no tiene ningún tipo de vinculación formal con Candela”

Moyano fue directo contra Diego Storto y puso en duda su legitimidad para opinar sobre Arizaga. “Storto no es abogado formalizado dentro de una causa que está formalizada. No me importa escuchar a Storto porque Storto no tiene ningún tipo de vinculación formal con Candela”, dijo. Y recomendó: “Yo les recomiendo como favor: no lo escuchen más a Storto porque nunca tuvo una vinculación formal con Candela”. Además, cuestionó el accionar del propio Storto. “Yo no sé lo que le dijo Candela, pero él dice que la grabó. Eso es un delito. Lo dijo públicamente”, afirmó Moyano.

La respuesta de Storto

Diego Storto salió al cruce de los dichos de Moyano y empezó por marcar la antigüedad de su vínculo con Arizaga. “Candela me conoce a mí antes que lo conozca a Moyano”, aseguró, y recordó: “Cuando Candela tuvo una causa con L-Gante […] no me pagó nadie”.

Storto negó haberse presentado como abogado formal en la causa actual y explicó su postura con una pregunta retórica: “¿Cómo me voy a presentar en una causa donde no hay un particular damnificado?”. En esa línea, dijo que su participación fue previa y desinteresada: “Cuando hablé con Candela […] me contó una cosa. Por el secreto profesional no puedo contar lo que me contó”. Sobre lo que pudo revelar, marcó un límite: “Violencia física no me la contó. Nunca me contó”, y añadió que sobre un supuesto paro cardíaco “eso no lo sé. El infarto no, me relató otras situaciones que ahora yo no las puedo relatar”.

“Candela hoy no tiene un abogado”

Storto advirtió sobre la situación legal de Arizaga y apuntó contra un giro que, según él, se dio tras la liberación de la joven. “Candela hoy no tiene un abogado. Terminó mágicamente”, dijo, y marcó un momento puntual del proceso: “Al otro día, cuando él recupera la libertad, ponen otro abogado”. En ese contexto, el letrado negó haber afirmado que Moyano inició a Arizaga en el consumo. “No, yo no digo eso. Yo no puedo hablar más de eso”, sostuvo. Y explicó cuál fue su rol: “Candela me cuenta una situación en donde yo, como abogado querellante, armé una estrategia”.

Storto insistió en que su intervención no tuvo motivación económica. “¿Quién me paga a mí? Nadie en absoluto. Se lo hago de amistad y de corazón. No hay que buscar nada”, afirmó. Y cerró con una imagen sobre lo que lo llevó a involucrarse: “Acá hay que buscar el gesto de un tipo que vio una piba que estaba hecha [insulto] y la fue a buscar al hospital para ver qué mano le podía dar”.