(Buenos Aires).- “Sí. Fue un dolor enorme, enorme, enorme. Me quise matar.” La frase es de Diego Reinhold y resume el arrepentimiento que arrastra por haber rechazado un papel en Pizza, birra, faso. En una charla reciente, Reinhold recordó cómo dejó pasar una película que luego se transformó en un ícono del cine argentino.
El arrepentimiento del actor no se limita a aquella decisión. “Me pasó mucho con trabajos que dije que no y después fueron un boom y yo me quedé afuera”, confesó Reinhold. “¿Cómo no lo iba a sentir? Era un trabajo espectacular. Es más, yo ya estaba ensayando. Me bajé de los ensayos de la película.”
El respeto a su maestro que definió la decisión
Reinhold explicó que en ese momento su prioridad era el teatro. “Yo estaba trabajando en el Teatro San Martín. Era bailarín y estaba haciendo una obra para niños. Ya estaba contratado por el Teatro San Martín. Estaba con Hugo Midón, que era mi maestro de toda la vida”, detalló. “Decirle que no a Midón me daba mucho miedo. Era mi maestro de toda la vida, le tenía mucho respeto”, admitió. Y agregó: “Los ensayos se me juntaban con las funciones, era una cosa o la otra. Yo cobraba un sueldo mínimo, pero no importaba.”
En aquel entonces, la película no parecía tener el futuro que después alcanzó. “Era una película totalmente independiente. Era una cosa totalmente experimental. Yo no sabía que iba a pasar esto”, recordó Reinhold.
“Se convirtió en un antes y un después del cine argentino. Todavía hoy me quiero matar”, afirmó Reinhold.
Lejos de ser un caso aislado, el actor dejó entrever que dejó pasar otros proyectos importantes. “Tengo un montón de ‘no’ que si te los cuento me echás de la mesa. Hay hasta propuestas internacionales. Pero no las voy a decir acá”, señaló Reinhold.
Con la promesa de más anécdotas para otra ocasión, Reinhold le puso un freno al tema: “Eso queda para las preguntas porque yo vine a pasarla bien.”
