(Buenos Aires).- “Soy el pollera del año porque la Chimi me tiene enamorado, estoy como loco, la amo a la flaca”, dijo el actor. Coco Sily contó en Almorzando con Juana que está casado con Chimi Meza, pero que ambos mantienen sus propios espacios. El motivo, explicó, está relacionado con las costumbres que incorporó con los años.
La pareja formalizó su vínculo con una fiesta en la que los casó un sacerdote al que Sily describió como “el cura rockero”. Al recordar ese momento, el actor dijo: “Hicimos la fiesta, nos casó el cura rockero”. También explicó cómo atraviesan el matrimonio: “Nos llevamos muy bien, así que estoy feliz. Me casé hace tres años, pero no convivo”.
Coco Sily explicó que, a su entender, la convivencia tiene un momento más ligado a la juventud. “A mí me parece que hay un gran momento para convivir que tiene que ver más con la juventud porque es una experiencia, sobre todo, cuando tenés chicos porque no te querés perder la crianza de ellos”, reflexionó. Para el actor, compartir una casa puede tener un sentido especial durante la crianza de los hijos.
El actor también dejó en claro que la decisión no implica un conflicto dentro del matrimonio. Coco Sily aseguró que se lleva muy bien con Chimi Meza y que está feliz con la relación, aunque ambos eligieron sostener viviendas separadas y encontrarse de acuerdo con sus rutinas.
Las costumbres personales fueron el argumento que Sily dio para explicar por qué prefiere conservar su vivienda. “Pero ahora yo tengo unas mañas grandes y ella es más joven que yo, va a cumplir 48 años, y tiene dos hijos divinos”, sostuvo. En esa frase, además, señaló que Chimi Meza es menor que él y que tiene dos hijos.
Los espacios propios de la pareja
Las viviendas de la pareja también forman parte de esa dinámica. Sily comparó ambos lugares y dijo: “Ella tiene una casa preciosa en el bajo San Isidro, cheta, y yo tengo un departamentito de 45 metros cuadrados”. La descripción mostró que cada uno conserva un espacio propio y que la relación no está organizada alrededor de una casa compartida.
El departamento de Sily ocupa un lugar particular dentro del vínculo. “El departamento es el bulo, el telo, y los días de semana ella viene, bajamos las luces, tiro perfume y bailamos unos lentos”, contó el actor. Con esa escena, describió cómo transforman las visitas durante la semana en momentos de pareja dentro de su propia rutina.
Los fines de semana tienen otra organización. “Los fines de semana me instalo en San Isidro y vamos a los restaurantes del bajo y tenemos dos o tres días que estamos cada uno en su casa”, relató Sily. Así, el matrimonio combina encuentros durante la semana, estadías en San Isidro y dos o tres días en los que cada uno vuelve a su vivienda.
